Servicio intermediario
Un servicio intermediario es un servicio digital que transmite, almacena o proporciona acceso a información facilitada por los usuarios. Estos servicios actúan como "intermediarios" entre la persona que crea o sube contenido y las personas que lo visualizan. Entre los ejemplos se incluyen proveedores de alojamiento, plataformas de redes sociales, motores de búsqueda y servicios en la nube.
Base jurídica
"Servicio intermediario": uno de los siguientes servicios de la sociedad de la información:
a) un servicio de "mera transmisión" consistente en transmitir, en una red de comunicación, información facilitada por un destinatario del servicio, o en facilitar acceso a una red de comunicación;
b) un servicio de "memoria tampón" consistente en transmitir, en una red de comunicación, información facilitada por un destinatario del servicio y que conlleve el almacenamiento automático, provisional y temporal de dicha información, con el único fin de hacer más eficaz la transmisión ulterior de la información a otros destinatarios que la soliciten;
c) un servicio de "alojamiento de datos" consistente en almacenar información facilitada por un destinatario del servicio y a petición de este.
— Artículo 3, punto g), Reglamento (UE) 2022/2065 (Ley de Servicios Digitales)
Por qué es importante
Los servicios intermediarios constituyen la columna vertebral de la economía digital y del discurso político en línea. Cuando se publica o difunde publicidad política en línea, casi siempre intervienen uno o más servicios intermediarios, desde el proveedor de alojamiento que almacena el contenido hasta la plataforma de redes sociales que lo muestra a los usuarios.
Comprender qué se considera un servicio intermediario es fundamental porque los distintos tipos de intermediarios tienen obligaciones diferentes con arreglo al Derecho de la UE. La Ley de Servicios Digitales (DSA) establece exenciones de responsabilidad y requisitos de diligencia debida en función del tipo de servicio intermediario. En lo que respecta específicamente a la publicidad política, el Reglamento 2024/900 impone obligaciones de transparencia a los prestadores y editores, muchos de los cuales son servicios intermediarios.
Para los actores políticos, los anunciantes y las plataformas, saber si un servicio se considera intermediario —y a qué categoría pertenece— determina qué avisos de transparencia deben proporcionarse, qué registros deben conservarse y cómo debe etiquetarse la publicidad política cuando se difunde al público.
Puntos clave
- Existen tres categorías: mera transmisión (solo transmisión), memoria tampón (almacenamiento temporal para mayor eficiencia) y alojamiento de datos (almacenamiento a petición del usuario)
- Marco de responsabilidad: Los intermediarios disponen de exenciones condicionales de responsabilidad por el contenido generado por los usuarios en circunstancias específicas
- Los servicios de alojamiento de datos son los más pertinentes para la publicidad política, ya que almacenan y a menudo difunden contenido al público
- Las plataformas en línea son una subcategoría de los servicios de alojamiento de datos que difunden al público la información almacenada
- Las obligaciones varían según el tipo: los servicios de alojamiento de datos están sujetos a más requisitos de transparencia y moderación de contenidos que los servicios de mera transmisión
- Función transversal: La regulación de la publicidad política (TTPA) y la regulación de los servicios digitales (DSA) se aplican ambas a los servicios intermediarios que gestionan contenido político
Servicio intermediario frente a plataforma en línea
Aunque todas las plataformas en línea son servicios intermediarios, no todos los servicios intermediarios son plataformas en línea. Un servicio intermediario se convierte en una plataforma en línea cuando no solo almacena información (alojamiento) sino que también difunde activamente esa información al público a petición del usuario.
Por ejemplo, un proveedor básico de alojamiento web que almacena el sitio web de una campaña es un servicio intermediario (alojamiento de datos), pero si no promueve ni distribuye activamente ese contenido a otros, no es una plataforma en línea. Por el contrario, una red social que almacena las publicaciones de los usuarios y las distribuye a sus seguidores es tanto un servicio intermediario como una plataforma en línea.
Esta distinción es importante porque las plataformas en línea están sujetas a obligaciones adicionales tanto con arreglo a la DSA como al TTPA, incluidos requisitos de transparencia más estrictos para la publicidad política, divulgación de sistemas de recomendación y obligaciones de moderación de contenidos.